Qué está pasando...

TV VERSUS CI Y CREATIVIDAD

En televisión todos hemos oído frases tales como: “Todo por el rating”, “El rating manda” o “Esto es lo que la gente quiere”, ideas que representan una filosofía que no ha hecho más que recrear la estructura de un medio que dista mucho de lo que fue inicialmente. Sabemos que la TV moderna es más que un mero canal de información, por su condición audiovisual ofrece múltiples posibilidades, pero hoy, la entretención ha construido su imperio en este medio: realities, talk shows y teleseries nocturnas que marcan peaks de sintonía, convierten esta dinámica en un círculo que da la sensación que nunca abrirá. Paralelo a esto, habitualmente la gente que está fuera del medio realiza una ya trillada crítica sobre esto, argumentando que se deberían realizar más programas educativos, culturales y misceláneos, no obstante esto no es apoyado cuando se está con el control en la mano. Luego de la rutina laboral, académica o doméstica, resulta tentador caer en los acogedores brazos de quienes te entretienen cual bufón, sin pedirte que pienses, actúes o muevas un dedo (más que para subir el volumen). ¿Cuál es el problema entonces? Sinceramente, considero que se da en nuestro modo de pensar. La TV construye paquetes básicos, atractivos y fáciles de digerir para que el consumidor no los rechace. Pero, ¿qué tiene de malo aquello? Si nos ponemos a recordar, el sistema educativo que quedó obsoleto fue justamente aquel que entregaba la información empaquetada al educando para que éste lo regurgitara cuando fuese necesario, por lo tanto, si entendemos este paradigma de aprendizaje, podríamos sacar por conclusión que la televisión está llevando a nuestras nuevas generaciones a estar a la expectativa, en vez de lograr el estímulo del pensamiento creativo y el ejercicio intelectual. La Humanidad, al parecer, hoy está constituida por una masa que espera a que el resto haga lo necesario para la resolución de situaciones, escindiendo su compromiso con el todo. Esperamos a que el Estado resuelva nuestros problemas económicos, de salud y educación. Esperamos a que las autoridades piensen por nosotros el cómo construir una sociedad. Esperamos que la ciencia sane nuestros descuidados cuerpos. Esperamos que la tecnología nos comunique, nos simplifique la vida y nos dé más tiempo para no hacer nada de valor más que apoyar desde nuestras tribunas con aclamaciones o rechazos lo que el sistema vomita. Esperamos que los colegios y universidades sean los únicos que eduquen a nuestros hijos. Y por supuesto, esperamos a que la televisión nos distraiga de todo aquello de lo que no nos preocupamos. Estoy seguro de que la televisión no es la única responsable del desprendimiento de nuestro sentido común, quizá sólo sea el reflejo de nuestra sociedad actual, eso siempre es tema de discusión. Pero lo importante es que seamos capaces de identificar aquello que cercena, reduce o al menos inhibe nuestra capacidad de pensar, crear y construir, para así poder desarrollar una vida en comunidad que salga de los estereotipos postmodernos que estamos acostumbrados a ver en pantalla y no seamos uno más del reality de la vida posmoderna.

Rodrigo Castillo Ahumada

Escritor